sábado, diciembre 16, 2006

La poeta Nora Mendez, El Salvador







Historia


Las palmeras enanas
el sonido en fuga de los gases
los lápices acomodados en bolsas
con afán de niño
con meticulosidad de legumbres

Entonces yo
era una muchacha triste

Los paseos duraban una hora
y la camisa descosida
proponía círculos al paisaje
eran los asideros de melcocha

Entonces yo
seguía siendo una muchacha triste

No importaban los pies
haciendo mimbre en las calles
tampoco el blanco derramado
en el hombre leche

Yo era casi siempre una muchacha triste

Y la luna cayó enferma
un dolor parecido al de los cráteres
obligaba a decir
tenue y larga

quizás un día fui
una muchacha despiadadamente triste

Los cerros cabildeaban en la cesta de camotes
y una hélice chocaba contra la luz
la tierra hace hoyos como los animales me dijiste

entonces me asomé

y fui una muchacha
desesperadamente triste

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